SER O NO SER
Esta es la cosa. De los seis meses que me puse como límite para trabajar con mi papá, ya van cuatro.
Me siento bastante orgullosa debo decir, porque creo que hice lo que vine a hacer y ya sólo está faltando encontrar a alguien que me reemplace. Todos me preguntan por qué no me quedo y sigo trabajando acá y encontré esta manera de explicarlo: Había un problema y diseñé una máquina para solucionarlo. Ahora que la máquina está diseñada y probada, ya no se necesita un ingeniero, sino más bien un operario que siga las reglas y use la máquina.
Siempre me pasa lo mismo. Una vez que termino los diseños que me piden y empieza el tiempo de la operación, me aburro y siento que tengo que emigrar. Además, este rubro de la construcción no me gusta nada. Es muy rudo y la gente insiste en explicarme cosas técnicas que no me interesa conocer.
Y ahora viene la pregunta del millón: ¿qué hacer?. Básicamente son dos las opciones: o me pongo a buscar trabajo o armo mi propia empresa.
El punto es que esto de la independencia puede ser un vicio: nadie te dice lo que tienes que hacer, nadie te restringe el horario, nadie te dice cómo vestirte, si no quieres ir a trabajar un día no vas. Es lo máximo!! Y claro, pensar en volver a la estructura antigua... como que n me atrae mucho.
Pero armar el cuento propio igual son palabras mayores. Al menos para mí que soy una gallina. Todos me dicen que no sea tonta, que me tire a la piscina no más. Porque sucede que yo tengo clarísimo lo que me gustaría hacer, donde y con quién, Tengo los contactos y en realidad no tengo mucho que perder.
Lo que no tengo es la plata!!!! jajaja
En fin, en esas disquisiciones ando. EL jueves viajo a Viña a entrevistarme con algunas gentes, para ver qué se puede hacer.
Ahí les cuento!
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Me siento bastante orgullosa debo decir, porque creo que hice lo que vine a hacer y ya sólo está faltando encontrar a alguien que me reemplace. Todos me preguntan por qué no me quedo y sigo trabajando acá y encontré esta manera de explicarlo: Había un problema y diseñé una máquina para solucionarlo. Ahora que la máquina está diseñada y probada, ya no se necesita un ingeniero, sino más bien un operario que siga las reglas y use la máquina.
Siempre me pasa lo mismo. Una vez que termino los diseños que me piden y empieza el tiempo de la operación, me aburro y siento que tengo que emigrar. Además, este rubro de la construcción no me gusta nada. Es muy rudo y la gente insiste en explicarme cosas técnicas que no me interesa conocer.
Y ahora viene la pregunta del millón: ¿qué hacer?. Básicamente son dos las opciones: o me pongo a buscar trabajo o armo mi propia empresa.
El punto es que esto de la independencia puede ser un vicio: nadie te dice lo que tienes que hacer, nadie te restringe el horario, nadie te dice cómo vestirte, si no quieres ir a trabajar un día no vas. Es lo máximo!! Y claro, pensar en volver a la estructura antigua... como que n me atrae mucho.
Pero armar el cuento propio igual son palabras mayores. Al menos para mí que soy una gallina. Todos me dicen que no sea tonta, que me tire a la piscina no más. Porque sucede que yo tengo clarísimo lo que me gustaría hacer, donde y con quién, Tengo los contactos y en realidad no tengo mucho que perder.
Lo que no tengo es la plata!!!! jajaja
En fin, en esas disquisiciones ando. EL jueves viajo a Viña a entrevistarme con algunas gentes, para ver qué se puede hacer.
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